William H. Danforth es conocido en el mundo americano de negocios como un pionero de la industria y el fundador de la Compañía
Ralston Purina, pero para la juventud de América es más recordado como un consejero y amigo muy especial, y como el mejor ejemplo de la filosofía de vida que él
pregonaba.
El señor Danforth fue un niño muy enfermizo en una granja
del sudeste de Missouri y fue retado por su profesor a convertirse en "el niño más sano de su salón," El baso su vida en el concepto de que vivir es retarse. Su éxito en la industria del alimento para animales, se debe a lo bien que le funcionó su idea de retarse, a que él fue el Presidente de la Junta Directiva de su compañía, y un viajero incansable hasta el día de su muerte la noche de Navidad en 1955 a la edad de 85 años.
La Compañía Ralston Purina, que fue fundada por el señor Danforth, es la mayor productora de comida seca y suave para perros y gatos, y una de las más grandes en la producción de cereal para gatos en los Estados Unidos y Canadá. En algún momento esta compañía fue una de la 100 más grandes en América, y se mantiene entre las 250 más grandes. El señor Danforth fue un administrador de corporaciones muy grandes, pero su trabajo con y para la juventud fue la fuente de su mayor satisfacción.
Al graduarse de la Universidad de Washington en St. Louis en 1892, el joven William Danforth encontró un trabajo en el negocio de la construcción. Como la venta de materiales de construcción era temporal, el no estaba satisfecho. Con una seguridad peculiar, el observó que los animales de granja debían comer durante todo el año, lo que lo llevó a mezclar fórmulas de comida para animales de granja.
1894 fue un año muy importante para el señor Danforth, ya que en este año se casó con la señorita Adda Bush. En los años siguientes tuvieron 2 hijos, su hija, Dorothy, quien después sería Mrs. Randolph P. Compton y su hijo Donald, ya difunto, quien fue el Presidente de la Junta Directiva de la Compañía Ralston Purina.
Por la gran agenda ejecutiva del señor Danforth y su idea de los retos para alcanzar grandes metas en el mundo de los negocios, no permitió que sus negocios perdieran la felicidad del balance de la vida. Esto representa la esencia de su filosofía personal, la vida de cuatro cuadros.
El señor Danforth dio a conocer su filosofía en muchos libros, el más conocido se titula "I DARE YOU" (Te reto), ahora ya en la 28º. Edición. El creía que cada persona tenía no una, sino cuatro vidas y para ilustrarlo dibujaría un tablero de damas chinas en un papel. En el lado izquierdo escribió "FISICO" en la parte superior "MENTAL" en el lado derecho "SOCIAL" y en la base "RELIGIOSO" los ingredientes esenciales para vivir para un hombre son el cuerpo, la mente, la personalidad y la individualidad. El señor Danforth diría, que cada uno de los cuatro debe crecer en balance con el otro. La mente no debe ser cultivada a expensas de la personalidad, ni el cuerpo a expensas de la individualidad.
No hay duda, que el señor Danforth, se tomó la salud muy en serio. El muy orgullosamente reveló que no faltó a la oficina ni un sólo día por enfermedad. Caminaba una milla cada día, esto lo hacía sentir mejor y su regla era dormir todas las noches 8 horas con las ventanas abiertas. Comía moderadamente y regulaba su peso.
Siempre se interesó en los principios cristianos. El señor Danforth y un grupo de amigos organizó la Fundación Americana de la Juventud en 1924 para enseñar a los jóvenes los principios cristianos e ideales y para ayudarlos a prepararse para el
liderazgo y la responsabilidad en la vida. Como Presidente de la Fundación Americana de la Juventud, ayudó a establecer el campamento Miniwanca, un campo de 300 acres cerca de Shelby, Minch. Durante 30 años, hasta el día de su muerte, pasó los veranos en este campamento donde conoció, aconsejó e inspiró a miles de jóvenes.
En 1927, el señor y la señora Danforth establecieron la Fundación Danforth como educación nacional filantrópica. La fundación Danforth ha ayudado dando becas a muchos estudiantes y profesores de universidades. Además la fundación ha ayudado a construir 24 capillas en universidades y hospitales.
Durante la Primera Guerra Mundial, el señor Danforth estuvo en la tercera división de las Fuerzas Americanas de Expedición. Su agudo sentido de las ventas, que caracterizaba su vida entera de negocios, lo siguió hasta los campos de batalla en Francia, donde observó una connotación muy entusiasta que la palabra "chow" producía en los soldados. Raciones de comida con etiquetas que decían "chows" parecían tener buen sabor y ser suficiente comida. Así que cuando él regresó a sus negocios después de la guerra, puso el nombre de "chow" a todos los productos de comida que su compañía manufacturaba. Esto se convirtió en los famosos "Chows" de Purina, conocidos por los granjeros en todos los Estados Unidos, Canadá y en otros lugares.
Otra manifestación de la genialidad del señor Danforth en ventas, fue su temprana atención a las marcas distintivas en el comercio. En un tiempo cuando los empaques estandarizados eran casi inexistentes, él empacó las bolsas de Chows en sacos marcados vívidamente con una figura de tablero uniforme de damas chinas, rojo y blanco. El recordó que los niños del lugar donde creció siempre vestían con tela de cuadros. Las camisas o los vestidos con cuadros identificaban rápidamente a cada miembro de la familia, y el señor Danforth pensó que funcionaría en su producto. El tablero de damas de Purina se ha convertido en una de las más famosas y efectivas marcas en
América.
La gran aventura de atreverse a nuevos y más grandes intereses se fijó y se estabilizó gracias a fundamentos que el consideraba básicos. Durante casi 40 años él escribió un inspirador "MENSAJE DE LUNES POR LA MAÑANA" cada semana para sus socios y empleados. En uno de sus "MENSAJES DE LUNES POR LA MAÑANA" en 1955, cuando cumplía 84 años, se refirió a estos fundamentos invariables de esta forma. "Algunos compañeros están haciendo constantes cambios" dijo, "Me enorgullezco de que me gustan las nuevas aventuras y las nuevas experiencias, pero en lo que concierne a fundamentos, creo haber encontrado los correctos y haber construido sólidamente sobre ellos. Sólo soy un pobre hombre que cambia constantemente, por eso aquí están algunos de los fundamentos que nunca he cambiado: He sido miembro de la iglesia por 60 años, he estado casado con mi esposa por 60 años, he sido miembro de la logia por 60 años, y un hombre de Purina por 60 años.
"Los cuatro principios han sido los pilares de mi vida" dijo. "Nunca he tenido razón alguna para cambiarlos. Mientras más tiempo tenga estos fundamentos y viva con ellos, más valiosos se volverán."
De una base sólida de fundamentos invariables, el señor Danforth lanzó sus retos en muchas direcciones. Su monumento está vivo en los corazones de los jóvenes americanos que recuerdan el reto que les inspiró: "Ambicionen noblemente, aventuren atrevidamente, sirvan humildemente."
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