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Un
amigo muy enojado describió al perro de su
vecina como una "máquina de ladrar".
Mi amigo continuó, "no importa cuantas
veces ellos le dicen al perro que se calme, el
perro sigue ladrando. Está volviendo loco a
todo el vecindario".
Es un hecho de la vida que los perros
ladren. Algunos ladridos tienen algún fin,
otros responden a un problema en el
comportamiento.
El ladrido que responde a un problema en el
comportamiento puede ser causa de soledad o
aburrimiento. De acuerdo con lo que me contó
mi amigo, parece ser que su problema sería la
soledad. Este perro vive fuera de la casa y lo
dejan mucho tiempo sólo. Cuando ladra, sus
dueños lo llaman para que deje de ladrar y lo
reprenden. Al hacerlo, le están prestando la
atención que el perro busca. Se descubrió
que si ladra, los dueños responden a ello y
el perro piensa que es un juego.
Cuando la soledad es la causa de un
continuo ladrido, prestarle más atención al
perro podría resolver el problema. En una
situación de familia, incentive a los
miembros de la familia a que se turnen y
jueguen con el perro y lo lleven a pasear.
Cuando dejan al perro solo, proporciónele
juguetes para que se entretenga.
A veces prestarle más atención tampoco
resuelve el problema. Si un perro ha
desarrollado su hábito de ladrar, llene
algunas latas con piedrecillas redondas. Cuando el
perro ladre, arroje la lata cerca de él y
diga "tranquilo" de manera
terminante. El propósito de arrojar la lata
no es lastimar al perro sino asustarlo. Si se
reanudan los ladridos, arrójele otra lata y
dígale "tranquilo". Retire las
latas tan pronto y de una manera que no
obstaculice para que el perro no crea que es
un juguete. Cuando el perro se acostumbre, su
orden "tranquilo" debería detener
al ladrido.
Si las latas no funcionan, utilice una
pistola de agua y tírele a las patas del
perro y a la espalda en combinación con una
firme orden de "tranquilo".
Por favor recuerde - cualquier medida para
disuadir al perro que deje de ladrar debe ser
realizada mientras ladra. Las medidas
correctivas posteriores sólo confunden al
perro. Utilice una voz fuerte y terminante.
Evite el grito que puede resultar estresante
para el perro.
Los perros que viven dentro de la casa y se
los deja solos pueden sufrir de angustia por
separación. Algunos pueden demostrar su temor
y resentimiento a través del ladrido. La
manera ideal de evitar este problema es
entrenar a su cachorro a estar solo. Se pueden
aplicar a perros más adultos entrenamientos
similares, pero se necesita más tiempo y
paciencia. Coloque al cachorro en una
habitación por sí mismo. Dígale "tranquilo"
y déjelo nuevamente. Si el cachorro está
tranquilo por un tiempo corto, regréselo y
felicítelo. Prolongue el tiempo y, cada vez
que lo regrese, felicítelo por quedarse
tranquilo. Con un perro más adulto, puede
resultar necesario dejar la casa o
departamento ya que el perro puede captar su
olor y ser sensible a los ruidos de la familia.
Algunos perros ladran para proteger su
territorio y se puede establecer el ciclo
"ladrido/recompensa". Un perro ladra
a un cartero cuando entrega la correspondencia
y se "recompensa" al perro cuando el
cartero se retira. Este ladrido/recompensa
puede llevar al perro a ladrar a cualquier
otro empleado, vecino y transeúnte, lo que
para algunas familias puede convertirse en un
problema.
Se debería romper el ciclo "ladrido/recompensa".
Si fuera posible, se debería presentar el
perro a la gente que viene a la casa
regularmente. Algunas conversaciones cortas
con el personal de servicios o con el cartero
mientras el perro está presente podrán
resolver el problema.
Otra solución es un firme "no" o
"tranquilo" cuando el perro comienza
a ladrar. Si el perro responde demostrando su
tranquilidad, felicítelo. Recuerde que Ud.
debe estar presente cuando el perro esta
ladrando para impartirle la orden "tranquilo".
Un ejemplo de ladrido con un fin
identificable es el ladrido de un perro como
una invitación a jugar. Esto en combinación
con un lenguaje corporal - movimiento de la
cola, inclinación de la cabeza hacia bajo y
elevación de los cuartos traseros. El perro
habitualmente deja de ladrar cuando responden
a su invitación y comienza el juego. Si no
responden a su invitación, el perro se rinde
y generalmente deja de ladrar.
Un perro puede ladrar para amenazar a los
intrusos. Este es usualmente un ladrido
amenazante y puede estar acompañado de
gruñidos. El pelo de la parte trasera y de la
cola puede comenzar a herizarce. Según la
situación, puede ser necesario retirar al
perro a un lugar más seguro o calmarlo
suavemente.
Un perro puede ladrar para advertir el
peligro a otros perros o a las personas. Este
es un ladrido profundo y reiterado. La cola
del perro no se mueve está baja hasta el piso
y las patas delanteras puede llegar a estar
muy separadas. El ladrido generalmente
continúa hasta que el peligro cesa o el perro
se encuentre seguro.
A veces el dolor o la enfermedad son la
causa del ladrido. Si un perro bien educado en
su ambiente habitual comienza a ladrar o crea
otras formas de vocalización, podría
aconsejarse una visita al Médico Veterinario.
Conclusión
Contar con la cooperación de cada miembro
de la familia es importante para controlar el
ladrido de un perro así como también todos
los otros aspectos del adiestramiento. Las
ordenes verbales y las expectativas del
comportamiento de su perro deben ser
coherentes si quiere ser efectivo
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