Las necesidades proteicas de los perros
dependen de la etapa de la vida y actividad
del perro. En general, los cachorros necesitan
mayor cantidad de proteínas en la dieta que
los perros adultos. Las necesidades calóricas
son altas durante las fases del crecimiento y
las necesidades proteicas de un cachorro
pueden ser satisfechas mediante una proteína
de alta calidad que proporciona entre un 20 y
25% de las calorías de la dieta.
Los estudios realizados demostraron que la
necesidad mínima proteica para los perros
geriátricos es un 50% más alta que para
perros adultos más jóvenes. Sin embargo, las
dietas formuladas para el mantenimiento de
perros adultos por lo general suministran
proteínas adecuadas. Los estudios demostraron
que los perros geriátricos sanos utilizan
proteínas en forma similar a los perros
adultos jóvenes.
Una deficiencia proteica severa en los
perros resulta en bajo consumo de alimento,
retardo en el desarrollo o pérdida de peso,
baja concentración de proteínas en la sangre,
debilitamiento de los músculos,
adelgazamiento y muerte. Una deficiencia menos
severa puede producir un pelaje áspero y
opaco, problemas en el sistema
inmunológico y baja producción de leche en
perras en estado reproductivo. Los animales
que no tienen reservas proteicas adecuadas
pueden aparentar estar saludables pero son más propensos
a estados nerviosos, incluyendo mayor
susceptibilidad a infecciones y a los efectos
de compuestos tóxicos o agentes cancerígenos.
Durante los estados de estrés, las
necesidades proteicas pueden aumentar. Por
ejemplo, un alimento para perros que contenga
más de 1600 kcal por libra de alimento y por
lo menos un 21% de proteínas (alimento para
perros tipo seco) es el que se recomienda para
los estados reproductivos. Los perros
trabajadores necesitan una dieta con niveles
mayores de calorías y grasas. En general, a
medida que el nivel calórico de una dieta
aumenta, el contenido de proteínas también.
Las dietas para reducir peso (o de bajas
calorías) formuladas para perros sedentarios
son más bajas en grasas y calorías y puede
contener un menor contenido proteico. Estas
dietas pueden contener además un mayor
porcentaje de fibras crudas. El alimento para
mascotas elaborado para reducir peso no es
adecuado para cachorros jóvenes en etapa de
crecimiento o para perras preñadas o en
estado de lactación.
Fuentes
Las proteínas pueden ser de origen animal y
vegetal. La mayoría de las proteínas
contienen cantidades inadecuadas de uno o más
aminoácidos y rara vez se las utiliza como la
única fuente para satisfacer las necesidades
proteicas. La excepción a esta regla son las
proteínas de la leche y los huevos. Por lo
tanto, es importante balancear las
deficiencias y/o excesos de aminoácidos al
seleccionar los ingredientes que se
utilizarán en las dietas alimentarias para
mascotas. Por ejemplo, los alimentos de soja y
maíz se complementan perfectamente ya que los
aminoácidos que no son suficientes en uno
están presentes en el otro. Ni la carne ni la
soja brindan las proteínas necesarias, sin
embargo, cualquiera de los dos puede ser
adecuado si se proporciona combinado con una
fuente complementaria de aminoácidos.
Las fuentes de proteínas vegetales son
satisfactorias para todas las fases de la vida
del perro si se procesan adecuadamente y
siempre que haya una ración balanceada de
aminoácidos. Por lo tanto, los factores de
digestión y niveles de aminoácidos
determinan la calidad de las proteínas.
Digestión de las proteínas
A fin de evaluar los niveles de proteínas
en los alimentos para mascotas, se deben
considerar dos factores. En primer lugar el
nivel de proteína y en segundo la digestión
de la proteína, o la disponibilidad de la
proteína para el perro, que se puede
determinar únicamente por estudios
controlados de la dieta. Si bien dos dietas
pueden detallar los niveles de proteínas en
sus envases, los resultados de los estudios de
la digestión en el animal pueden indicar
niveles de digestión muy distintos. Por
ejemplo, un alimento para perros que contiene
21% de proteínas con una posible digestión
del 85% proporcionaría cantidades iguales de
proteínas de una dieta que contiene 23% de
proteínas con una posible digestión del 78%.
Además del nivel de proteínas de dicho
alimento, es fundamental el control de calidad
durante el procesamiento del alimento y aunque
el proceso de calor puede dañar a las
proteínas los fabricantes de mayor
reputación utilizan métodos adecuados de
cocción y emplean medidas de control de
calidad que aseguran que los productos se han
elaborado correctamente. Considerando que la
información relativa a la digestión de
proteínas no se puede describir en el envase
de los alimentos para mascotas, es importante
evaluar la reputación del fabricante.
Excesos y deficiencias
En las dietas para mascotas que contienen
más proteínas de las necesarias, la
proteína extra se metaboliza y es utilizada
para producir energía. A diferencia de las
grasas, el exceso de proteínas no se almacena
en el cuerpo. Una vez que se cubre la demanda
de aminoácidos y las reservas de proteínas,
la energía de la proteína podría producir
obesidad.
La proteína es un nutriente indispensable.
Las dietas para mascotas demasiado bajas en
proteína dietaria pueden desarrollar
síntomas de deficiencia. Estos síntomas se
manifiestan en una disminución en el apetito,
retardo en el desarrollo, pérdida de peso,
pelaje áspero y opaco, función inmunológica
reducida, rendimiento reproductivo más bajo,
y disminución en la producción de leche.